Euterpe viene lacrimógena

Las tristezas son madres del pensamiento. Esta idea no es nueva; Dolina la plantea hermosamente cuando dice que elige para amigos a muchachos tristes —no infelices, pero sí tristes—. Y esto es porque justamente la tristeza invita al razonamiento, a la reflexión, a la introspección. A que, a pesar de las risas, uno logre ver en los ojos del compadre esa mirada que indica que no se ha olvidado de nada y que sigue consciente (¿dice Ale, no?). “Los vendedores de elixir nos convidan todos los días a olvidar las penas y mantener jubiloso el ánimo. El Pensamiento Oficial del Mundo ha decidido que una persona alegre es preferible a una triste. Cuanto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza. Por eso, las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento: ‘es mejor no pensar…’. Nadie pensó la ley de la relatividad subido a la vuelta al mundo, o la ley de la gravedad tirando fichas en una ruleta, ¿no?” Los momentos de mayor pesar son los que impulsan la creatividad y la producción. 

Desde la psicología, la tristeza es sumamente necesaria. Y aun así, hacemos todo lo posible para evitarla, esquivarla, maquillarla o simplemente posponerla. Jugamos al truco, nos subimos a montañas rusas y nos tomamos un vino con tal de no confrontarla. Pero es esa tristeza la que nos saca de donde estamos, nos pone a pensar y —en el mejor de los casos— a generar cambios y cosas nuevas. Una tristeza transformadora, posibilitadora. En lo personal, creo que las mejores canciones son, sin duda, las tristes. Esas que salen sin forzamientos, sin presión, solo por la necesidad de transformar algo del dolor en arte y en expresión. Y eso no solo logra una transformación en la persona, sino también en los oyentes, en la misma cultura. Lo curioso es que, a la vez, solo aquellos que pasaron por esa sensación logran conectar o empatizar con lo que el artista expone. 

Si me permiten, les recomiendo algunas canciones que, para mí, expresan artísticamente las tristezas: • “Era en abril” – Baglietto 

• “Ángel para un final” – Silvio Rodríguez 

• “Qué se llama soledad” – Sabina 

• “Zamba para olvidar” – recomiendo la versión de Abel Pintos 

• “Everybody Hurts” – R.E.M. 

• “Creep” – Radiohead • “Crisis” – Las Pastillas del Abuelo 

• “El riesgo” – El Plan de la Mariposa 

• “No me nombres” – Javier Calamaro Abrazos, vasosy besos 

 

Abrazos, vasos y besos 

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